jueves, 4 de julio de 2013

Atada a tu alma (Andrómeda I) Introducción y capítulo 1 (+18)

Introducción

A finales del siglo XX la humanidad encontró un planeta autodestruido, dentro de la Vía Láctea, pero no fue hasta el 2.027 que pudo ser explorado científicamente, encontrándose hallazgos insaciables y avariciosos para el humano. Una raza extraterrestre, la cual ella misma se destruyó dejando una tecnología que pudo ser de utilidad para el humano en avanzar tres siglos de experiencia enriquecida. En 2.032 la NASA comunicó mundialmente que para el 2.036 habría una lluvia de meteoritos a la que bautizaron <<La Era Perdida>>, sin que pudiesen ser detenidos al ser miles y miles, dando datos específicos de que no dejarían de caer en la Tierra sobrepasando los más de 500 años. Hubo una salvación bajo esa mortal noticia que creó el caos durante meses entre religiones y el poder gobernado del mundo. Antes de terminar el año 2.032 y gracias a la tecnología hallada en el planeta que fue autodestruido por sus extraterrestres, los científicos de la NASA encontraron en la misma Vía Láctea un planeta al que bautizaron Dela. Tardaron más de dos años en evacuar el planeta Tierra antes del 2.036 haciendo colonizaciones a gran escala, aunque muchos humanos no quisieron ir al nuevo planeta alegando que no creían que esos meteoritos cayesen a la Tierra, pensando que al entrar en contacto con la atmósfera se autodestruirían o se volverían mucho más pequeños de lo que eran. Intentaron persuadir a esas últimas personas pero nada pudo hacerse contra su voluntad. Para la revelación de los habitantes que se salvarían en el nuevo planeta llamado Dela, se pudieron recoger imágenes en directo mediante vía satélite de los primeros meteoritos en caer a la Tierra, y así hasta pasar 500 años según las calculaciones meteóricas recogidas por los científicos.

En el año 2.335 aún los humanos continuaban viviendo en el planeta llamado Dela. Ya nada era igual que en anteriores siglos, el poder de los más poderosos había seguido creciendo y poca voz tenía el pueblo humano. Los humanos se dividían por rangos:

Humanos del rango 1 (alta sociedad).
Humanos del rango 2 (media sociedad).
Humanos del rango 3 (baja sociedad).

Evacuación de los humanos de la Tierra: 2.033-2.035.

Galaxia: Vía Láctea. Planeta Dela.

Descubrimiento del planeta Dela: 2.032.

Satélites en Dela: 1 Natural. Mismo satélite llamado (Luna) pero relativamente diferente al de la Tierra.

24 horas relativas girando en órbita Dela.

365 días en Dela, mismamente que la Tierra.

Respectivamente en Dela había cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Variaba la estación según los continentes.

Científicamente se demostró que Dela era una réplica exacta al planeta Tierra al girar a una misma estrella solar, con la misma cercanía, al tener una luna natural, la misma atmósfera, temperaturas… Salvo las formaciones de la tierra que eran diferentes al planeta Tierra.

Los países, las ciudades, los continentes… llevaban regrabados el nombre <<Artificial (A)>> para saber que solo eran unas réplicas del antiguo planeta Tierra que tuvieron que abandonar a causa de los meteoritos.
Habían pasado trescientos años desde que la humanidad abandonó la Tierra, la cual fue su tierra natal. Muchos aún seguían preguntándose si ese planeta se extinguió o parte planetaria pudo quedarse intacta. Los más poderosos de Dela no hablaban del planeta Tierra cuando alguien les formulaba una pregunta, simplemente ellos contestaban: <<Tuvimos suerte de encontrar este planeta al que bautizamos Dela>>.
¿Pero fue la suerte quien hizo que lo encontraran? ¿Fue casualidad que fuera exacta a la Tierra? ¿Quién habitó en realidad el planeta Dela? ¿Quiénes fueron sus verdaderos dueños? ¿Por qué cuando los humanos la habitaron, no hubo rastro de otros seres?

Esas preguntas, la humanidad continuaba formulándolas… y a día de hoy, seguían sin ser respondidas.
Todo comenzará con una historia del mundo Dela. Actualmente están en una Era denominada moderna tecnológica. Se calificó Dela al tener representaciones de la Tierra y la nueva tecnología.



1
Unos días antes de que Hannah fuera trasladada a Londres (A).
28 de Febrero de 2.335 d.C.
Brian Grace

Estar sentado frente al escritorio de mi despacho era aburrido y exageradamente monótono. Pero así debía de ser. Ser el jefe de tu empresa requería profesionalidad por mi parte. Aunque al menos una parte de mi vida volvería a mí tierra natal, aunque fuera incluso por eso…

Me eché sobre el respaldo de mi silla resoplando, girándome hacia los ventanales para ver Boston Artificial. <<Sí, Artificial>>, con ese segundo nombre se llamaban todas las ciudades mundiales al no estar verdaderamente en el planeta Tierra. Llevábamos más de trescientos años sin saber de la Tierra y si había existencia de vida. Ahora nos hallábamos en Dela, similar a una clonación del planeta Tierra, extraño pero cierto. La raza humana tuvo que ser evacuada en el 2.033 en adelante por la destrucción de esta. Alrededor del 2.032 hallaron un planeta perfecto y único como la Tierra. ¿Pero qué hicieron los humanos más poderosos? Yo lo sabía; muy pocos privilegiados lo sabían. No estaba de acuerdo con ello, nada de lo que hicieron les quitaba el sueño, no podía creer todavía que cuando pisaron por primera vez Dela hicieran…
Sonaron tres golpes en la puerta.

—Adelante.

Entró John, mi secretario, torpe como siempre. Al menos se peinaba bien, echándose a puñados la gomina. En dos palabra; un lameculos.

—Señor Grace aquí le traigo las personas que usted mismo decidirá para el traslado.

—¿Qué traslado? —me hice el sueco jugando con él.

El pobrecito se detuvo antes de llegar al escritorio mirándome pasmado por mi inesperada pregunta. Aguanté reírme, formando mi existente expresión de formalidad.

—Señor Grace, usted mismo me informó la semana pasada que le diese la lista del personal de la empresa.
Su tartamudeo era soportablemente patético.

—¡Anda! John dame eso —le hice gestos con la mano para que se adelantara, con una escasa sonrisa mediocre.

¿Por qué me encantaría burlarme tanto de él?

Soltó un débil bufido de alivio llegando como si de un despido se tratase. Miré la lista con desgana en el papel dl (denominados <<dl>> al ser tecnológicos), mientras mi secretario se había quedado quieto esperando nuevas órdenes. Y pensar que la mayoría de estas personas ni me había molestado en conocerlas. Llevaría tres hombres y tres mujeres según el personal que necesitaba la empresa en Londres (A). Y si de esas personas, cualquiera de ellas, por mínimos que fueran sus motivos no quisieran trasladarse, las despediría. ¡Encima que tendrán hogar propio corriendo por mi cuenta, no les quedaba de otra! Cogí el boli táctil observando una vez más los nombres. Seguramente la mayoría de estas personas por no decir <<son>>, serían tremendamente feas, tachablemente insociables, gordas y sobrepasarían los cuarenta.
Marqué aburrido tres hombres y dos mujeres con nombres antiguos. Para mí esto era un juego, la caja de la interrogación (como si de un concurso televisivo se tratase). ¿Qué personas se esconderían tras estos nombres?

Cuando iba a marcar la última mujer, mi mirada bajó dos nombres más, observando otro nombre, haciéndome sentir extraño, devastado por un sentimiento tenaz y lleno de confusiones que no me gustaron. Llamó mucho mi curiosidad. Hacía demasiado tiempo que la curiosidad no palpitaba en mi corazón y en otras anatomías de mi cuerpo loco.

—¿Quién es Hannah Havens?

John parpadeó unas veces antes de hablar.

—¿Quién señor?

Le señalé seriamente el nombre.

—¡Ah!, la señorita Hannah. Sí, trabaja con nosotros desde hace seis meses. El señor Medson vio bien meterla porque es una becaria en prácticas. Pero ella desea mucho trabajar en esta empresa, no dudo que quiera trasladarse.

Alcé las cejas incrédulo, dándome leves golpecitos en la barbilla con el boli táctil, imaginando lo fea que sería. Pero… ¿y si me equivocaba? ¿Por qué este presentimiento con esta mujer que ni conocía?

—¿Y está en…?

—En recursos de avances del laboratorio, es científica.

¡Científica! Pensé detenidamente en ella mirando su nombre unos segundos. Inhalé profundamente. ¿Por qué no? La marqué y le pasé el papel dl.

—Bien, señor —asintió y se marchó.

Hannah. Volví a pensar. Debía decir que casi nunca tenía presentimientos de extraña rareza, que inundaban mi corazón de dudas. Un dulce cosquilleo recorrió mi entrepierna. ¡Hey!, ¿qué te ocurre Brian? Pensé raro. Creo que nunca me había sentido de esta manera. Me había atraído un nombre. ¡Qué estupidez! Primera regla mía que siempre había llevado a cabo. Nunca saldré con alguna empleada de mi empresa, eso era de muy baja calaña, al menos por estos siglos en los que la sociedad se había vuelto petulante.

Pero… ¿por intentarlo que perdía?

Sonreí maliciosamente cogiendo mi Xperia d5, marcando.

Ted era para mí cercano al sentimiento de un hermano, leal y dispuesto hacer cualquier cosa por mí.

—¡Dime Brian! ¿Novedades? Si me llamas debe de ser eso.

—No amigo, me debes un favor.

—¡Ah!, claro. Dispara. ¿Qué quieres?

—Te voy a enviar un nombre completo de una mujer, investígala. Ya sabes; edad, si reside desde siempre en los Estados Unidos (A)… Pero no me envíes una foto si encuentras archivos de ella.

—¿Y eso? —espetó humorístico.

—Porque si es desagradable no quiero ni verla. Tengo curiosidad por su edad y esas cosas.

Oí la risa divertida de mi amigo.

—Quieres jugar con ella, ¿verdad?

—Así es.

—¡Ay!, amigo tu no cambias, pero ya sabes, cuidado no debe saber nada.

—No te anticipes a las jugadas que aún no he hecho nada. Si es horrible ni quiero verla en pintura. Pero bueno, intentaré no toparme mucho con ella en Londres (A) si fuera así.

—¿Al final vas?

—Sí, quieren que arregle asuntos allí, menos mal que tengo también montada mi empresa en Londres (A).

—Yo estoy por Asia (A).

—Pues ten cuidado con las asiáticas.

Se carcajeó de mi advertencia con segundas.

—Ya sabes que Jade me la cortaría en pedazos si le pusiese los cuernos. Pero no, nunca lo haría. Ella es mi compañera de viaje.

Puse los ojos en blanco.

—¡Qué cursi!

—¡Ay! Brian, espero que tú algún día la encuentres. No sabes que sentimiento nace por cada día tenerla a tu lado.

Traspasaba la línea que no quería que tocara, esa línea inescrutable para la oscuridad que me cegaba.

—Ted no quiero sermones, si quiero telenovelas me pongo a verlas y punto.

—De acuerdo hermano, paz. En un par de días te enviaré tu pedido exclusivo. Arrivederci.

Sonreí sacudiendo la cabeza a la misma vez que colgaba la llamada. Era un cabeza loca, igual que Jade. Ambos eran buenos compañeros y se merecían el uno al otro. No creía en el amor y no era por mí. Simplemente no creía y punto.

Eché nuevamente mi espalda contra la silla quedándome pensativo. Hacía ya dos meses largos que no jugaba con alguna mujer. Y si lo pensaba bien detenidamente, con <<mi>> trabajo no podía estar tranquilo y tener tiempo para saciar mi sed.

Tengo que saciarme y no sé cómo aún me controlo.

De verdad esto era un gran problema para mí. Dos meses era mi máximo récord sin llevarme una mujer a la cama. Si Hannah era la perfecta iría a por ella a saco. A las mujeres les encantaba los hombres ricos, guapos, seductores, que las sedujeran con facilidad y que prácticamente les pusieran el mundo a sus pies. De momento no me había topado con ningún rechazo, ni una podía resistirse.

Un pitido corto de mi Xperia d5 me sacó de mis pensamientos.

Puse atención en el mensaje muy concentrado.

*Ya sabes que tienes que hacer. Ni rastro de huellas.


Qué bien, me parecía que la diversión debía esperar al menos para Londres (A), aunque por desgracia allí estaría más ausente que aquí.

2 comentarios:

  1. Me gusta, intentaré estar atenta a cuando publicas para seguirla!!!!

    Besos!!

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    1. Gracias por tu comentario, espero poder subir pronto el segundo capítulo.

      Un beso!!

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